Soy la chica que canta a pleno pulmón sin tener ni idea,
la que no sabe recibir un no por respuesta,
la que ama la vida,
la que cada vez que cae remonta cuál ave Fénix,
la que lleva la pasión en la sangre,
la que siempre cuestiona lo establecido,
la que juega a superarse,
la que es fuerte aunque también llora,
la que se siente libre,
la que a veces no sabe lo que quiere pero no para hasta conseguirlo,
la que vive el momento,
la que amas u odias, pero jamás te deja indiferente…
y también…
soy una loca,
soñadora,
poco convencional,
radical (negro o blanco) los grises no me gustan,
guay,
justa,
incorrecta,
cabezona,
divertida,
a veces absurda e irónica.
Llega el momento en que LANEGRA y yo nos unimos
Cada vez que me he planteado escribir sobre mí, se me hacía un mundo. Siempre he intentado cuidar mucho mi imagen, mi vida, mi intimidad. Sólo mostraba esa parte de mí a mis amigos y familia.
Aquí estoy escribiendo y dejando esos miedos e inseguridades a un lado, todo esto me ha impulsado porque poco a poco nos hemos convertido en una bonita familia virtual.
Para quien no me conozca soy Maria, y vivo en un pueblecito del sur, ISLA CRISTINA (Huelva). Siempre me ha flipado el mundo de la moda. De pequeña soñaba e imaginaba lo que sería tener mi propia tienda; en ese momento un sueño inalcanzable.
Lo típico, eres pequeña y lo primero que desean tus padres (en mi caso mi padre y mis dos hermanas, porque perdí a mi madre de pequeña) es que estudies algo con salidas laborales. Otro de mis problemas, era que me sentía perdidísima, no me motivaba nada. Tenía muy claro por lo que quería luchar y apostar.
Empecé a trabajar en tiendas de moda, pero siempre terminaba frustrándome, sentía que perdía mi tiempo. Si de algo estaba segura es que no quería trabajar para nadie, quería hacerlo para mí; ser mi PROPIA JEFA.
Muchas cosas frenaban ese sueño, ese impulso de querer emprender.
He perdido la cuenta de las veces que la vida me ha dado una bofetada y me ha dejado en el suelo. He perdido la cuenta de las veces que la vida ha tratado de decirme algo. La vida me ha roto el corazón. Muchas veces. Pero a la vez me ha enseñado muchas cosas. Y ha hecho que me demuestre, una vez más, que, aunque toque fondo, siempre soy capaz de volver arriba.
Lo que está claro es que no se puede planear nada. No podía ser en otro momento si no en ese mismo instante que estás hecha una mierda y la vida en pleno desastre.
En medio del caos…En plena tormenta
En esa montaña rusa que pilla más abajo que arriba, aparece la luz al final del túnel y una vez más soy capaz de volver arriba. Esta vez me lanzo a por todas y persigo mis sueños sin aliento.
Bendito ese 9 de abril de 2019 donde mi luz, la que ilumina mi camino y siempre piensa en mi, la que me habla y le susurra a mi corazón, la que digiere mis sentidos y mi forma de ser, me dio alas y el camino para abrir mi pequeño y segundo hogar.
Encontré en ese instante algo por lo que soy feliz en medio del caos. Que me llenó por dentro, de una forma u otra y me hizo ser INCONMENSURABLE.

